| author,poem,title |
| Jorge Luis Borges," |
| Ahí está lo que fue: la terca espada |
| del sajón y su métrica de hierro, |
| los mares y las islas del destierro |
| del hijo de Laertes, la dorada |
| luna del persa y los sin fin jardines |
| de la filosofía y de la historia, |
| el oro sepulcral de la memoria |
| y en la sombra el olor de los jazmines. |
| Y nada de eso importa. El resignado |
| ejercicio del verso no te salva |
| ni las aguas del sueño ni la estrella |
| que en la arrasada noche olvida el alba. |
| Una sola mujer es tu cuidado, |
| igual a las demás, pero que es ella.",Al triste |
| Jorge Luis Borges," |
| Es el amor. Tendré que cultarme o que huir. |
| Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. |
| La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. |
| ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, |
| la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, |
| la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, |
| los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? |
| Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. |
| Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se |
| levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. |
| Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. |
| Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. |
| Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. |
| Ya los ejércitos me cercan, las hordas. |
| (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) |
| El nombre de una mujer me delata. |
| Me duele una mujer en todo el cuerpo.",El amenazado |
| Jorge Luis Borges," |
| Nadie rebaje a lágrima o reproche |
| esta declaración de la maestría |
| de Dios, que con magnífica ironía |
| me dio a la vez los libros y la noche. |
| De esta ciudad de libros hizo dueños |
| a unos ojos sin luz, que sólo pueden |
| leer en las bibliotecas de los sueños |
| los insensatos párrafos que ceden |
| las albas a su afán. En vano el día |
| les prodiga sus libros infinitos, |
| arduos como los arduos manuscritos |
| que perecieron en Alejandría. |
| De hambre y de sed (narra una historia griega) |
| muere un rey entre fuentes y jardines; |
| yo fatigo sin rumbo los confines |
| de esta alta y honda biblioteca ciega. |
| Enciclopedias, atlas, el Oriente |
| y el Occidente, siglos, dinastías, |
| símbolos, cosmos y cosmogonías |
| brindan los muros, pero inútilmente. |
| Lento en mi sombra, la penumbra hueca |
| exploro con el báculo indeciso, |
| yo, que me figuraba el Paraíso |
| bajo la especie de una biblioteca. |
| Algo, que ciertamente no se nombra |
| con la palabra azar, rige estas cosas; |
| otro ya recibió en otras borrosas |
| tardes los muchos libros y la sombra. |
| Al errar por las lentas galerías |
| suelo sentir con vago horror sagrado |
| que soy el otro, el muerto, que habrá dado |
| los mismos pasos en los mismos días. |
| ¿Cuál de los dos escribe este poema |
| de un yo plural y de una sola sombra? |
| ¿Qué importa la palabra que me nombra |
| si es indiviso y uno el anatema? |
| Groussac o Borges, miro este querido |
| mundo que se deforma y que se apaga |
| en una pálida ceniza vaga |
| que se parece al sueño y al olvido.",Poema de los dones |
| Jorge Luis Borges," |
| Soy el que sabe que no es menos vano |
| que el vano observador que en el espejo |
| de silencio y cristal sigue el reflejo |
| o el cuerpo (da lo mismo) del hermano. |
| Soy, tácitos amigos, el que sabe |
| que no hay otra venganza que el olvido |
| ni otro perdón. Un dios ha concedido |
| al odio humano esta curiosa llave. |
| Soy el que pese a tan ilustres modos |
| de errar, no ha descifrado el laberinto |
| singular y plural, arduo y distinto, |
| del tiempo, que es uno y es de todos. |
| Soy el que es nadie, el que no fue una espada |
| en la guerra. Soy eco, olvido, nada.",Soy |
| Jorge Luis Borges," |
| Nadie vio la hermosura de las calles |
| hasta que pavoroso en clamor |
| se derrumbó el cielo verdoso |
| en abatimiento de agua y de sombra. |
| El temporal fue unánime |
| y aborrecible a las miradas fue el mundo, |
| pero cuando un arco bendijo |
| con los colores del perdón la tarde, |
| y un olor a tierra mojada |
| alentó los jardines, |
| nos echamos a caminar por las calles |
| como por una recuperada heredad, |
| y en los cristales hubo generosidades de sol |
| y en las hojas lucientes |
| dijo su trémula inmortalidad el estío.",Barrio recuperado |
| Jorge Luis Borges," |
| No sé cuál es la cara que me mira |
| cuando miro la cara del espejo; |
| no sé qué anciano acecha en su reflejo |
| con silenciosa y ya cansada ira. |
| Lento en mi sombra, con la mano exploro |
| mis invisibles rasgos. Un destello |
| me alcanza. He vislumbrado tu cabello |
| que es de ceniza o es aún de oro. |
| Repito que he perdido solamente |
| la vana superficie de las cosas. |
| El consuelo es de Milton y es valiente, |
| Pero pienso en las letras y en las rosas. |
| Pienso que si pudiera ver mi cara |
| sabría quién soy en esta tarde rara.",Un ciego |
| Jorge Luis Borges," |
| ¿Dónde estará mi vida, la que pudo |
| haber sido y no fue, la venturosa |
| o la de triste horror, esa otra cosa |
| que pudo ser la espada o el escudo |
| y que no fue? ¿Dónde estará el perdido |
| antepasado persa o el noruego, |
| dónde el azar de no quedarme ciego, |
| dónde el ancla y el mar, dónde el olvido |
| de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura |
| noche que al rudo labrador confía |
| el iletrado y laborioso día, |
| según lo quiere la literatura? |
| Pienso también en esa compañera |
| que me esperaba, y que tal vez me espera.",Lo perdido |
| Jorge Luis Borges," |
| Un hombre trabajado por el tiempo, |
| un hombre que ni siquiera espera la muerte |
| (las pruebas de la muerte son estadísticas |
| y nadie hay que no corra el albur |
| de ser el primer inmortal), |
| un hombre que ha aprendido a agradecer |
| las modestas limosnas de los días: |
| el sueño, la rutina, el sabor del agua, |
| una no sospechada etimología, |
| un verso latino o sajón, |
| la memoria de una mujer que lo ha abandonado |
| hace ya tantos años |
| que hoy puede recordarla sin amargura, |
| un hombre que no ignora que el presente |
| ya es el porvenir y el olvido, |
| un hombre que ha sido desleal |
| y con el que fueron desleales, |
| puede sentir de pronto, al cruzar la calle, |
| una misteriosa felicidad |
| que no viene del lado de la esperanza |
| sino de una antigua inocencia, |
| de su propia raíz o de un dios disperso. |
| Sabe que no debe mirarla de cerca, |
| porque hay razones más terribles que tigres |
| que le demostrarán su obligación |
| de ser un desdichado, |
| pero humildemente recibe |
| esa felicidad, esa ráfaga. |
| Quizá en la muerte para siempre seremos, |
| cuando el polvo sea polvo, |
| esa indescifrable raíz, |
| de la cual para siempre crecerá, |
| ecuánime o atroz, |
| nuestro solitario cielo o infierno.",Alguien |
| Jorge Luis Borges," |
| No arriesgue el mármol temerario |
| gárrulas transgresiones al todopoder del olvido, |
| enumerando con prolijidad |
| el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria. |
| Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla |
| y el mármol no hable lo que callan los hombres. |
| Lo esencial de la vida fenecida |
| -la trémula esperanza, |
| el milagro implacable del dolor y el asombro del goce- |
| siempre perdurará. |
| Ciegamente reclama duración el alma arbitraria |
| cuando la tiene asegurada en vidas ajenas, |
| cuando tú mismo eres el espejo y la réplica |
| de quienes no alcanzaron tu tiempo |
| y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.",Inscripción en cualquier sepulcro |
| Jorge Luis Borges," |
| Nada o muy poco sé de mis mayores |
| portugueses, los Borges: vaga gente |
| que prosigue en mi carne, oscuramente, |
| sus hábitos, rigores y temores. |
| Tenues como si nunca hubieran sido |
| y ajenos a los trámites del arte, |
| indescifrablemente forman parte |
| del tiempo, de la tierra y del olvido. |
| Mejor así. Cumplida la faena, |
| son Portugal, son la famosa gente |
| que forzó las murallas del Oriente |
| y se dio al mar y al otro mar de arena. |
| Son el rey que en el místico desierto |
| se perdió y el que jura que no ha muerto.",Los Borges |
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